Vivimos una época de rápida transformación en la que las nuevas tecnologías forman parte de nuestra vida cotidiana, en un uso cada vez mas normalizado y extendido. Sin duda la llegada de los “smartphones” marcó un antes y un después en nuestra forma de actuar e interactuar. Esos teléfonos inteligentes son cada vez menos teléfonos y mas instrumentos de gestiones personales desde los que realizamos transferencias, consultamos el correo, reservamos un hotel o vendemos un mueble de segunda mano de forma ágil, atractiva y segura.
Sabemos que el autoservicio es un elemento satisfacción por sí solo: A efectos prácticos valoramos muy positivamente la flexibilidad que nos proporciona poder realizar cualquier gestión desde nuestro teléfono en la optimización del tiempo y emocionalmente es un claro elemento de motivación y de refuerzo personal y social.
Sin embargo, podemos detectar que ese cambio ya producido en el plano personal va un paso por detrás cuando hablamos de empresas u organizaciones. En muchos casos seguimos confeccionando estadísticas en hojas de cálculo, atendemos telefónicamente las reservas anotándolas en papel y realizamos inscripciones y ventas de de forma exclusivamente presencial. Todo ello es sin duda un freno a la innovación.
¿Por qué es así? Muchas veces los gestores valoramos erróneamente la digitalización de un proceso establecido como una pesada tarea y una carga de tiempo desconociendo que quizás resulte mas sencillo de lo solemos pensar a priori, sin tener una previsión clara de los beneficios que dicho cambio conlleva a corto plazo. No sólo económicos.
En cualquier caso debemos pensar en ello como una apuesta por la innovación que nos refuerza en marca y posicionamiento, nos alinea con una realidad social de clara tendencia y por supuesto en que será muy bien recibido por parte de nuestro equipo ya que además de proporcionarles herramientas de trabajo más ágiles y de renovar su motivación, tendrán una imagen de mayor modernidad, solidez y solvencia de nuestra empresa y proyecto en común.
CRM (Customer Relationship Management), softwares de gestión de reservas, plataformas de inscripciones on line o portales de e-commerce son algunas de las herramientas que van a quitar el freno a la innovación. Hay más. Y vendrán más aún…
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